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ENTRANDO A LA HOGUERA
Vivo con Quevedo en las trincheras de Port Spirit / estoy rubio y me purgo sin lujuria / no soy peor o último que los gitanos del Louvre pero me asomo al arenque del Sex- Shop con una cuchara. Me beben en alcohol para que exteriorice, compunge dar vueltas sobre la atmósfera y decir el vuelo en círculos, la estética en círculos. No tengo un centavo para crear el equilibrio, las venas de Oriente chupan al Nietzsche ictericio. Lo malo es que no llevo bandera, no extermino, no me da democracia servir como una puta el billete nuevo, conocerme. Sólo viviendo con Quevedo supe que nadie me escuchaba, nadie atrevió a tener frío, a encontrar la decadencia de un cuerpo peor que el de los pescadores de Port Spirit.
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